Las Villuercas son el eje central en el Geoparque Villuercas-Ibores-La Jara
Separan las cuencas del río Tajo y Guadiana y allí alcanza sus mayores alturas y anchuras. La diversidad geológica de estas tierras es uno de los valores mas apreciados; con formaciones naturales que explican la evolución de los tiempos casi desde los primeros momentos. En las mayores elevaciones encontramos las rocas mas primitivas; el modelo conocido como Apalachense queda reflejados en los riscos de cuarcita. Es de las rocas mas antiguas de la tierra, formadas por la elevación de fondos marinos. Todavía quedan fósiles grabados que nos cuentan de la vida de hace millones de años. En los riscos podemos encontrar un medio ambiente muy particular, son nido de buitres y rapaces; escondite de culebras y paso de cabras.
Son muy particulares también las conocidas 'Casqueras', ríos de piedra que descienden por las torrenteras próximas o alrededor de los altos. En muchas ocasiones no hay roca madre encima de ellas. Por sus dimensiones son espectaculares, visibles a grandes kilómetros y marcan los paisajes de los valles con su manta gris dibujando los perfiles en su caída.
Por extensión serían los Montes de Pizarra los que ocuparían el primer lugar. Sus cumbres son, generalmente mas bajas y suaves. Presentan un fuerte contraste con los riscos y sus afiladas crestas. Su color pardo oscuro se cubre de encinas principalmente, aunque pasando los 600-700 metros de altura ya nos encontramos con bosques de alcornoques, robles y castaños. Los estratos denotan la disposición de las tierras que siglo tras siglo se fue sedimentando. Las temperaturas y presiones compactan este material hasta convertirlo en láminas de pizarra, que puede ser durísimas lanchas o tan endebles que se deshacen entre las manos.
En las cotas bajas y adosadas a la cuarcita se desarrollan una serie de areniscas primero y un conglomerado de arcillas y cantos rodaos después que componen las conocidas rañas, en el Ibor son de mayor magnitud que en la cuenca de Guadiana, donde las también las llaman 'Mesas'. Son grandes montones de arena en los que se entremezclan cuarcitas, cuarzos y otros minerales. Tierras rojas de una fuerte acidez en las que el brezo y la jara crecen sobre todos sus competidores. Y entre medias están las calizas del Ibor principalmente, que son como una caja de sorpresas donde nunca sabes lo que puedes encontrar. En ellas hay cuevas, minas, madrigueras, nidos... En algunas hay grabados prehistóricos, en otras restos óseos de animales cazados o caídos.
Única en sus formaciones, es un exponente claro de las mejores esencias de nuestra tierra, sin las que Extremadura no se llegaría a entender.